Iglesia de la Divina Providencia (vista del campanario)

El terremoto del 27 de febrero de 2010 no solo destruyo costas, casas y edificios, también hay recuerdos que se van.  Balnearios como los de Constitución, Iloca, Curanipe y Pelluhue por citar las más conocidas se han ido llevándose recuerdos de veraneos. De las viejas casas de adobe que se han derrumbado se ha llevado los ecos de niños jugando, risas y lagrimas de los momentos de alegría y pena de quienes la habitaron.

Aquí en Santiago pueden que no hayan pasado muchas cosas, pero hay elementos colectivos que nos identifican como grupo. Aquí en la comuna de Providencia esta la Iglesia que le dio el nombre la comuna (Iglesia de la Divina Providencia).

En la noche del terremoto se destruyo su campanario, que había sobrevivido el terremoto de 1985. Al día siguiente pasamos al mercado y de paso vivimos la Iglesia. Para mi Madre fue un momento de acongojamiento. Tantos recuerdos y anécdotas de las adolescencia y vida adulto que ella y sus 7 hermanos habían tenido desde que se instalaron en la comuna.

No tenia la misma fuerza de memoria para mi Padre, mi hermano o para mi. Sin embargo para quienes se casaron, bautizaron, hicieron su primera comunión o asistían a la misa debe haber sido igual de fuerte.

Iglesia de la Divina Providencia y Torres, (conjunción de lo moderno y antiguo)

El sismo no solo movió la tierra sino también parte de nuestro ser de una forma que algunos todavía no se den cuenta. En mi caso me ha hecho repensar muchas cosas, quizás demasiadas en tan corto tiempo.

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